Los peces son animales de sangre fría. Esto significa que, al igual que las plantas, son incapaces de regular su propia temperatura, siendo esta la misma del medio en que viven. Por esto son muy dependientes de la temperatura del entorno. Con una temperatura inadecuada nuestros preciados inquilinos perderan vivacidad, apetito, colorido y aumentará su predisposición a las enfermedades. La salud y el ritmo de crecimiento de las plantas También depende directamente de la temperatura.
Las especies que viven en un acuario tropical necesitan una temperatura que oscila entre 23ºC y 29ºC. Después cada especie tendrá un rango más estrecho que le será más apropiado.
El acuario pierde o gana calor a través de la superficie del agua y de los cristales. La evaporación También provoca una importante perdida de temperatura, por eso no nos hemos de extrañar por el hecho de que un acuario este mas frío que la habitación. Esta perdida de temperatura será proporcional a la superficie expuesta, las corrientes de aire y a la temperatura exterior.
Para compensar estas pérdidas de calor es necesario suministrar constantemente calor, para mantener la temperatura en el grado deseado. La técnica moderna nos proporciona resistencias eléctricas para calentar y termostatos para regular dicha temperatura.
Por el verano, en algunas zonas de nuestro país, la temperatura excesiva llega a resultar un problema. En estos casos hay que recurrir a la ventilación de la superficie, para aumentar la evaporación e incluso a sistema refrigeradores, basados en el mismo principio que las neveras domésticas.
Todos los sistemas caloríficos que actualmente se usan en un acuario son eléctricos. Constan de una espira de material resistivo que genera calor, por el efecto Joule, al paso de una corriente eléctrica. Esto nos proporciona sistemas baratos, seguros y con un consumo despreciable.
El termostato es un interruptor sensible al calor, formado por dos láminas de metal que forman lo que se denomina un bimetal. El bimetal tiene una curvatura diferente Según la temperatura a la que esté. Esto nos permite regularla temperatura con una precisión de 1ºC.
Existen También termostatos electrónicos, con una sonda y una pantalla digital. Su precisión es superior y nos proporcionan una lectura y regulación muy sencillas. Desgraciadamente su precio es considerablemente superior.
Lo ideal ideal es mantener una temperatura uniforme y constante pues los peces soportan muy mal los cambios bruscos de temperatura, cosa que no ocurre en su ambiente natural. Por ello hemos de poner una potencia que pueda compensar las perdidas de calor en las condiciones más adversas. Se recomienda utilizar una potencia de 0,5W por cada litro de agua en habitaciones con calefacción. En habitaciones frías se debe usar el doble de potencia.
Como medida de seguridad, y para mantener una temperatura mas uniforme en todo el acuario es recomendable poner dos fuentes de calor reguladas de forma que funcione el de menor potencia habitualmente y cuando la temperatura baje de un límite, se encienda el otro para frenar el enfriamiento. Este sistema aumentara la vida de los calentadores y en caso de avería las consecuencias no serán graves.
Para una plantación sana y frondosa y sobretodo en habitaciones frías es muy recomendable la utilización de cables calefactores bajo la arena o una esterilla térmica bajo el acuario. Su precio es elevado, pero merece la pena.